lunes, 9 de abril de 2012

EL OCASO DE LA POLICÍA NACIONAL DE BOLIVIA.

EL OCASO DE LA POLICÍA BOLIVIANA


Mas de 6 años han bastado, para que el poder político imperante en el país, logren  cooptar a una de las instituciones con más tradición en Bolivia, aprovechándose de problemas internos y una baja en la credibilidad del verde olivo ante la opinión pública. Luego de asumir el cargo de presidente EVO descabezó el mando policial, dándose la tarea de imponer en los diferentes comandos, personas que obedecían casi ciegamente a sus intereses políticos y al mismo tiempo un proceso de ideologización de los principales grupos especiales que conforman las estructuras policiales, imponiendo el mensaje que la carrera policial había terminado. Solo serían tomados en cuenta los que apoyen decididamente el proceso de cambio, los Comandantes Nacionales intentaron seguir el juego, pero muchos de ellos terminaron destituidos y totalmente desprestigiados, cuando cumplieron los propósitos del partido (MAS).
La misión fundamental de la policía es precautelar la seguridad interna del Estado, en otras palabras, brindar seguridad ciudadana a todos los bolivianos, sin ninguna diferencia, peor de orden político o racial. El policía está prohibido de integrar un partido, su máxima autoridad es la institución del Presidente del país, el cual lleva delante su política de  seguridad a través del Ministerio de Gobierno. Ese delgado pero imprescindible hilo institucional, hace al fundamento del Estado y la esencia de la democracia, al romperse por cualquier motivo, no solo que la policía esta sometida al poder político, sino estamos en presencia de un gobierno de corte dictatorial.
La Constitución y las leyes orgánicas, han terminado como siempre en estos casos violadas, solo son útiles para justificar los abusos y todo tipo de delitos, sin olvidarnos de la campañas publicitarias (como en la foto prueba), desfiles y los muros de la academia policial que hoy sirven para lucir un eslogan cubano que han borrado de un plumazo las reivindicaciones históricas, las pérdidas de competencias, arrancadas con las acusaciones de corrupción, entrega de supuestos equipos, que al otro día se constata que son chatarras pintadas y que por último no funcionan, planes de seguridad improvisados solo para tiempo de campañas. Cuando la inseguridad cobra una inocente vida mas, los policías salen a poner la cara y la promesa que ya nadie cree en Bolivia: “que la inseguridad va a disminuir”. Solo quedan los operativos con canales de televisión, discursos repetitivos, acusaciones de todo tipo, en todos los rincones del territorio nacional, están planteadas denuncias de abusos y delitos policiales. El desprestigio es tal que nadie sube a una patrulla policiaca aunque esté en riesgo su vida, los ciudadanos no efectúan sus denuncias, la justicia por mano propia es el pan de cada día,  la ley y el orden ha sido cambiado por el poste donde amarran los vecinos al que van a ejecutar por una supuesta denuncia de robo. La pena de muerte se impone en las calles de la otrora Bolivia pacífica, el miedo, la indignación y la impotencia  han llevado a cientos de personas a cometer este terrible delito de asesinato, pues nadie es culpable mientras no se pruebe lo contrario y todos tienen derecho a un juicio justo y no existe la pena de muerte, todo es una locura.
Mientras los responsables de la seguridad, se dedican amenazar a los sindicatos que protestan, a los médicos y paramédicos que exigen sus reivindicaciones, los interinos fiscales salen presurosos a acusar a los dirigentes, buscando con el abuso parar las marchas y huelgas, que desde hoy en mas, se multiplicarán por miles, sin olvidarnos que los transportistas esgrimen que hace una década no se sube el precio del pasaje, en Santa Cruz no dejan casa comercial sin ser asaltadas, en El Alto y otras provincias continúan con el ajusticiamiento, en este círculo vicioso del delito y la ejecución, que amenaza con quedarse indefinidamente, y para eso nadie requiere un juez que consulte a la coca.
La policía ha experimentado el más profundo debilitamiento institucional, sus jefes y comandantes han antepuesto su mediático interés, por acceder a los comandos, pactos secretos y de sangre han hecho presos a los encargados por la ley de cuidar a los ciudadanos. El actual Comandante es el vivo ejemplo, encargado del caso Rozsa y premiado con su actual cargo, represor de los indígenas en Yucumo, protegido por Evo, hoy acusa al segundo para que ponga la cara por la masacre, porque seguro que no habrá culpables, mientras el excomandante de las placas, declaró que le montaron una acusación para votarlo.
Lo peor es que las denuncias continúan y cada vez son más contundentes, hoy han llegado a la génesis, a la misma Academia de policía, donde se forman los futuros guardianes. El ministro de Gobierno, pidió el domingo a la Policía Boliviana suspender el Plan de Igualdad de Oportunidades, que beneficiaba a 54 originarios en su ingreso a la Universidad Policial (Unipol), para detener especulaciones sobre presuntos cobros irregulares, pero en las últimas horas el mismo gobierno ha anunciado la detención de dos personas, pero también han desvirtuado al denunciante, donde se acusa de pagar 5.000 dólares para que se favorezca  los 54 recomendados. Otra historia de corrupción del gobierno con la policía, otra demostración que los intereses partidarios han acabado con la institución policial, todo para quedar bien con los jerarcas del gobierno y  allegados. “Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados”. “Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”.
La policía no ha sido rebasada por el delito, solo que cambiado de misión, dedicando todos sus esfuerzos y personal al proceso de cambio, convirtiéndose en una suerte de brazo operativo del partido, no es mas que el rol que desempeñan las policías en los regímenes comunistas, donde el unipartidismo impera y el dictador es el amo y señor.
¿Qué es lo que se viene en este marco? Lo que hacen en Cuba con los que protestan, la cárcel, represión, donde reina el partido, donde el poder se hereda y se defiende con genocidios como en Siria, donde se bombardea los barrios que no apoyan al régimen, donde secuestran a los diplomáticos y piden rescate, donde la policía mata a la hija de un  diplomático como en la Venezuela de Chávez, donde los periodistas son sentenciados por supuestos delitos a tres años de cárcel y 40 millones de dólares en Ecuador de Correa. Como constatamos el libreto es variado, pero todo es por mantener el poder, donde todo está permitido mientras se lucha contra el imperio americano, dilapidar los fondos públicos, violar DDHH, comprar satélites, aviones, helicópteros, defender la hoja sagrada para que la pisen todos los narcos en el Chapare, al final se envenena solo a los imperialistas, hay que sembrar más, aunque para eso destruyamos parques y reservas naturales. Esta es la ruta que llevó el régimen castrista, a la miseria con dignidad al pueblo cubano.
Nadie se resigna a vivir con miedo por culpa la delincuencia que hoy impera en el país, sembrando el terror en los negocios, arrancándole la vida y sus bienes a los peatones, cambiando la arquitectura de las ciudades, convirtiendo las viviendas en verdaderas fortalezas, sembrando el terror en la vida de los hombres del volante, las mujeres han desaparecido de nuestras calles, perdiendo el derecho de locomoción, porque si no son víctimas de todas las atrocidades posibles, en suma, la vida no vale nada.
El cambio que ha sufrido la policía nacional, simplemente es inaceptable, debemos exigir que recuperen su condición de servidor público, que cumplan con el mandato del libertador Sucre en su fundación, que la seguridad de los ciudadanos vuelva a ser la razón fundamental de su existencia, empecemos por decirlo en voz alta: “No dejes que roben tu vida y tu libertad, el verde olivo es propiedad del pueblo boliviano y no está en alquiler de ningún partido político. La seguridad es responsabilidad de todos y no debe ser aprendida por el dolor, ni secuestrada por ninguna ideología, exigir es tu derecho y vivir tu bendición”.

GUIDO NAYAR PARADA














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